Personal Shopper Online: Vicki Otero

 “¿Ya son las 4? ¿Queres ir mirando, mientras me corta?”, me dijo Vicki Otero, un jueves del  mes de Mayo. La sorprendí en la peluquería de Juan Olivera, el estilista con quien celebra una alianza espacial en San Telmo. El barrio que vuelve a elegir para recibir a sus clientas y amigas, dos veces por semana (jueves y sábados).

Vicki debutó con su firma en 2002. Tuvo varios locales a la calle y vendió en cinco países. Se sentía alejada del producto y de sus clientas por eso volvió, esta vez, bajo el formato puertas adentro, sin la presión de tener que vender porque su disfrute pasa por la experimentación con moldería.  “Me cansé de estar alejada del producto  y me cansé de estar lejos de la persona que me está comprando. Por eso me armé esta estructura con atención directa y estoy planeando vender online”, cuenta Otero mientras se levanta para mostrarme los ítems que tiene pensando publicar. “Un vestido, un pantalón ancho y una o dos blusas van a ser mis únicos caballitos de batalla. Siento que se van vender muy bien en línea porque son perfectos para todos los tipos de cuerpos”, explica.

Su estética es austera, con algunos gestos de vanguardia. Inspirada  en la forma de trabajar de las costureras y los cortadores de la industria textil de nuestro país, la línea denim de este invierno no se lee delantal, pero conserva algo de aquella prenda eje que se posó sobre vestidos y chalecos, el verano pasado. El proceso en el que explora todas las posibilidades y recursos, que se observan en sus series, comienza con la selección de una silueta, a partir de la que surgen nuevas tipologías. Desde volúmenes en contraste con planos netos a variaciones en el talle, cortes severos e irregularidades. También llegó a experimentar, entre otras cosas, con neoprene en sastrería.

Este año, volvió a editar cuatro de las diez diferentes mangas que cortó en los días en los que tenía local a la calle y las distribuyó en blusas y vestidos. Para ella, los detalles y terminaciones, son importantes así como sus recursos constructivos, entre los que se destacan tablas, pinzas y frunces.

Para poner en el acento en la industria nacional, sus últimas colecciones fueron realizadas con las telas de la fábrica de camisas de su papá, venerando la calidad de sus textiles por sobre las importadas.  “Prefiero hacer trajes perdurables, antes que hacer negocios”, responde y enfatiza que, por sus sacos,  pasan las manos de un sastre de oficio, al que le demanda una jornada completa, de trabajo, hacer uno solo. De ahí, el precio. De $6500 un saco de corte masculino a $9500 un sacón. Sus diseños se pagan cash o con tarjeta de crédito. Si todavía no la conocen, vale la pena que se den una vueltita, coordinando cita (previamente) a través del inbox de su facebook e Instagram @vickiotero.

Imágenes: Vestite con Estilo

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