¿Cómo comprar en el exterior?

Quien salió alguna vez del país seguramente vivió la experiencia TAX FREE. Por lo general, las mujeres se abalanzan en busca de perfumes y cosméticos a precios increíblemente más económicos que en las reconocidas perfumerías de la Avenida Santa Fe.

Los ejecutivos ajustados de horarios disfrutan de la “hora mágica” en busca de distracción y por qué no de algún Toblerone o Kit Kat para degustar.

Para muchos, ir de compras al aeropuerto marca el inicio de sus vacaciones. Uno de cada diez europeos disfruta de ir de compras a las tiendas aeroportuarias.

Para las marcas, el mayor atractivo es el perfil Premium de los clientes internacionales. Veinte millones de clientes traspasan sus puertas cada año y el 60% de ese mercado es clase media alta y media. Para incentivar las ventas se colocan carteles en los pasillos de los aeropuertos de todo el mundo y en las puertas de los baños, y se agregan espacios publicitarios en las revistas de abordo.

Esta actividad experimentó un crecimiento del 28% entre 2008 y 2011 y se espera que crezca un 25% en los próximos años.

El auge de las economías emergentes y la globalización como constante hicieron que la mitad de los mil millones de turistas que viajaron en el 2012 se alojaran por lo menos una noche en un país no nativo.

Los pasajeros en tránsito, como así se los denomina luego de atravesar la puerta de entrada, aportan información valiosa: quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde van, en qué aerolínea viajan, en qué clase lo hacen, a qué hora parten. Una mina de oro para los minoristas que los sepan leer inteligentemente.

Para las marcas dubitativas, les recomiendo crear un pop –up, una tienda efímera, pensada para testear el mercado y comprobar qué tan  exitoso sería instalar una tienda realmente. Parecen locales, pero oficialmente no lo son.

Confieso que he pecado y compré dos ediciones de Aqua di Gio de Armani porque estaba en promoción durante mi Buquebus a Colonia, divertidos juguetes con chocolates M&M para decorar la cocina de mi hermano luego de la visita a Cataratas del lado brasilero y chocolates Godiva para mis abuelas después de mi viaje a New York.

No soy mujer libre de impuestos, pero me recreo la vista pasando por las góndolas que alojan productos en dólares, en espera de que en algún momento la conversión se vuelva favorable.

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